La vida en los mundos de gran desarrollo espiritual, adonde la justicia y el amor son la ley que guía el camino, es una vida plena y llena de alegría. Mundos que construyen tecnologías impensables para nosotros humanos, y que nacen de la gran necesidad de ayudar a su prójimo o civilizaciones como la nuestra, que luchan por no auto destruirse. Ellos no laboran por bienes materiales o económicos pues en sus mundos no existe el dinero - para ellos, el obrar en favor de su sociedad es un gran honor que los llena de alegría y los impulsa a lograr más avances. En estos mundos civilizados, la vida es sagrada y está en el centro de todas sus decisiones – nada se desarrolla por conveniencia pues no todo lo que es conveniente es correcto. Comparto nuevamente el mensaje del 5 de Marzo del 2017 - Una memoria de una vida pasada que mis hermanos de las estrellas me permitieron recordar.
Recuerdo que caminaba con dos amigos muy cercanos a mí. Nos dirigíamos a una conferencia de ciencia mientras disfrutábamos de la naturaleza y de la gente que encontrábamos. En este mundo no existen las fronteras, muros o cercas que dividan a la gente. Se camina libremente y por gusto por que los medios de transporte de este mundo permiten ir a cualquier lado en cuestión de segundos o minutos dependiendo la distancia. Tampoco se sufre a causa del dinero por que este no existe. Las maquinas hacen el trabajo duro y la gente se dedica a superarse y ayudar a la sociedad a la cual pertenece, y aunque a otros mundos también. Antes de llegar a la conferencia uno de mis amigos observa a un señor de edad más avanzada y decide quedarse para ayudarlo a recoger fruto de un árbol. Nosotros nos alegramos mucho por él por que nada ocurre por coincidencia - algo debía aprender de esta persona. Después, mi otro amigo decide quedarse a una clase que se llevaba acabo al aire libre. Yo seguí caminando sintiéndome muy feliz por la elección de mis hermanos. Cuando llegue a la conferencia de ciencia encontré un número pequeño de personas que al verme llegar me recibieron como un hermano.
Una memoria bella y verdadera, y aunque para muchos difícil de creer, nos muestra la realidad de un mundo adonde la justicia y el amor guían el camino de toda su sociedad. Adonde toda decisión se toma pensando en el bienestar de todo ser viviente, incluyendo al planeta mismo. Adonde el amor al prójimo es el motor que los impulsa a crear un mundo mejor y salir más lejos en el cosmos para ayudar aquellos que tanto lo necesitan.
Dante J
Fraternidad Cósmica
Junio 23, 2026